Posteado por: aliciaenelpaisdelasmascarillas | abril 22, 2010

Colombia desde los ojos de un Vendedor en los buses…

Colombia desde los ojos de un Vendedor en los buses…

Me encontraba el día de hoy devolviéndome de la universidad, el reloj marcaba la 5:45 pm; era un jueves como cualquier otro. Caminé algunas cuadras hasta llegar al paradero donde usualmente tomo el bus, esperé algunos minutos y finalmente la ruta deseada paró enfrente mío. Subí al bus y luego de buscar una banca con dos puestos libres, una amiga que me acompañaba y yo procedimos a sentarnos.

Estaba cansado, había sido un día largo y la monotonía de la semana comenzaba a irritarme; conversábamos de cualquier cosa para pasar el rato y evitar los desagradables silencios incómodos. En ese momento subió una de aquellas personas que subsisten a través de la venta de todo tipo de cosas en los buses; no tenía nada de extraordinario –se trataría de el vendedor rutinario de todos los días-pensé para mis adentros. El vendedor comenzó a hablar, y después del saludo de rigor nos comentó a los pasajeros que él era poeta. Yo, por mi lado, seguía sin impresionarme, no era la primera vez que veía un vendedor excéntrico con ínfulas de poeta.

Imaginaba que comenzaría a recitarnos innumerables poemas a los que, por cortesía, deberíamos aplaudir y pretender estar interesados o conmovidos. Sin embargo, no fue así. Este vendedor -su nombre era Humberto-  no nos bombardeó con poemas, sino que empezó a hablarnos sobre el país y a exponernos su visión de la situación actual. Nos comentaba toda una serie de experiencias personales y las unía con los dramas más asoladores de Colombia: habló de los desplazados, el desempleo, la pobreza, la contra-reforma agraria, y algo mencionó sobre guerrillas y paramilitares.

En ese momento sentí un remordimiento y una alegría que son difíciles de poner en palabras. Mi remordimiento era alimentado por el haber juzgado a Humberto sin siquiera conocerlo; catalogarlo de excéntrico y tratar de pretender que él no estaba ahí perturbaba mi consciencia. Mi alegría, por otra parte, se alimentaba de la grata sorpresa que causaba en mí encontrar gente como Humberto, subiendo a los buses para –intentar- hacernos despertar de este letargo histórico.

Humberto habló de casi todo, y les aseguro que de haber estado ahí habrían estado de acuerdo con él. En este momento no recuerdo con exactitud las anécdotas que nos contó –lo cual es una lástima- pero los problemas que relataba eran tan serios y preocupantes que resultaba increíble que “esos que están en el poder” –como decía Humberto- no hubieran hecho nada al respecto. Su lenguaje sencillo, apoyado en un sorprendente manejo de cifras, hacía que lo que contaba pareciera tan obvio que me irritaba no haberlo pensado antes.

Finalmente, Humberto nos declamó su poema mientras todos los pasajeros lo leíamos de una hoja que Humberto nos había entregado al comienzo del recorrido. Era un poema bastante bueno, que nos llama a tener criterio y no dejar que nos metan los dedos en la boca. Era un poema que nos invitaba a desafiar los límites que nos impone este país, puesto que como decía Humberto –en   este país pensar es algo muy peligroso- para luego añadir –por eso mataron a Jaime Garzón.

The MadHatter

Les transcribo aquí el poema de Humberto:

Hijo Mío…

Piensa, porque si no piensas

No podrás sostener tu inteligencia

Imprecisa su edad, de fuego en sus inicios

Que al enfriar dio paso en su evolución

Al mastodonte y más especies

De las que tú haces parte


¡Piensa! Para que sea la razón

La que dé significado y valor

A tu existencia

Sin ella la vida se pierde

En laberintos de ignorancia

De milenaria data


¿Podrías degustar una fruta

En su cáscara

O un ajiaco sin cerebro?

¿Cómo sabrías qué es una camisa

Una vara o un yunque

Sin cerebro?


Sin él, nada de lo que es

Hubiera sido

Fue el cerebro el que la bautizó roca

Llamó Tierra al mundo

Y se inventó el ojal

Para hartarse con botones


Brota de ella por doquier

Vital el agua

Que envasa desmedido el apetito

Lesionando condiciones

Piensa hijo mío, y al hacerlo


¡Dale Hilo! ¡Solo dale y dale hilo!

Sin contar madejas

Porque una vida sin imaginación

Se pierde en el consumo

Humberto Ramos

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Responses

  1. […] This post was mentioned on Twitter by Colombia TV. Colombia TV said: Colombia desde los ojos de un Vendedor en los buses… « Alicia en …: Nos comentaba toda una serie de experiencias… http://bit.ly/du6mTJ […]

  2. Hola!
    Me acaba de pasar lo mismo con el señor del que hablas, también venía de la universidad, estudio literatura, razón por la cual es normal que me haya llamado la atención, igual me sucedió, los prejuicios fueron inevitables, pero logre evadirlos y lo pude apreciar mejor. Nos bajamos en el mismo lugar y le pregunté algunas cosas, luego entré a internet, un poco para comporbar, lo acepto y no me enorgullese, la autoría y me encontré contigo.
    Me alegra haber compartido este suceso con alguien más!

  3. Hoy en la tarde acabé de vivenciar exactamente lo mismo…… y me encantó! Humberto habló de la realidad desde su perspectiva, que puede generalizarse a muchas… y claro, también hizo ese llamado de atención para no seguir dormidos!!! simplemente único… su modo de supervivencia la palabra, simplemente genial!!!

  4. 🙂 yo lo escuche y quede muy asombrada, me alegra que haya gente que lo trasmita y que también les guste.


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