Posteado por: aliciaenelpaisdelasmascarillas | mayo 7, 2010

Un esbozo de literatura y derecho…

Un esbozo de literatura y derecho

En “La historia sin fin”, novela del alemán Michael Ende, Bastian Baltasar Bux, huérfano, que se llama a sí mismo en un momento “Hijo de nadie”, encuentra un libro misterioso que trata del destino de un mundo paralelo al suyo: Fantasía. Fantasía está siendo atacada por la Nada y sus criaturas están desapareciendo en él. Para rescatarla, el niño Atreyu, cuyo nombre significa “Hijo de todos” debe emprender un viaje en busca de la cura para su mundo. En el camino descubre que la raíz de la enfermedad está en que la Emperatriz (que hace las veces de alma del mundo) necesita un nuevo nombre puesto que se ha sumido en el olvido. “Fantasía”, de hecho, significa “imagen formada por la facultad que tiene el ánimo de reproducir por medio de imágenes las cosas pasadas o lejanas, de representar las ideales en forma sensible o de idealizar las reales”[i].

Atreyu escucha una canción y descubre que el nuevo nombre le debe ser otorgado por un ser humano.

“Los hijos de Adán se llaman los habitantes terrestres (…)

Todos tienen desde antiguo la facultad de nombrar”

Bastian, el lector del libro, recibe también el mensaje y comprende que esa función puede corresponderle a é. Entonces, en el transcurso de la historia, se ve involucrado en la aventura. Bastian llega a una Fantasía sumida en la nada y empieza a dar nombres a las cosas. A medida que los nombres materializan las cosas vuelven a la vida y Fantasía se recupera poco a poco.

Ahora, ¿cuál es la relación entre esto y el derecho? Pues bien, lo mismo que dice Julieta Lemaitre del conjuro, que rescata hechos brutos de la nada y los enmarca de forma tal que puedan ser utilizados, condenados, referidos. Sin embargo el poder particular de Bastian para re-crear Fantasía va más allá. Bastian es un numen, una “deidad dotada de un poder precioso y fascinador”. En este caso, el poder de crear una realidad a partir del nombre.

En una realidad como la colombiana, la comprender el derecho como espacio de integración y creación de vocabularios es de radical importancia. Esto, no solo porque Colombia no es un país “multicultural” y “pluralista” sino que además sus circunstancias sociales, económicos y de violencia interna que crean muy diversas situaciones y muy diversos punto de vista. Esta extrema diversidad mal entendida y manejada lleva necesariamente al surgimiento de nuevos conflictos y estados de violaciones de derechos.

El creer, entonces, en el poder del derecho no es ingenuidad, siempre y cuando vaya acompañado de la voluntad de traducirse a la realidad. Y, en un país como Colombia, es esa voluntad y esa solidaridad nacional la que se necesita para sacar una gran parte del país del olvido y encaminarlo a la construcción del país que fantasea (en el sentido de la RAE) la Constitución de 1991.

Oruga


[i] RAE: http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=fantasia

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