Posteado por: aliciaenelpaisdelasmascarillas | agosto 21, 2010

Entre doctos y Profanos

Recordando un hecho coyuntural que me aconteció hace poco menos de una semana me encontré en lo importante que es reflexionar sobre la situación nacional, pero también un poco sobre nuestro micro-mundo, nuestro ambiente universitario.
En mi caso el ambiente uniandino es un perfecto “caldo de cultivo” para entender las relaciones que los hombres poseen con las normas.

Hace poco me encontré en una situación bastante engorrosa y arbitraria con un profesor, decidió anularme una evaluación por entregársela 10 segundos después de lo dicho. Hablando con el profesor no llegamos a un acuerdo, ¿acaso cuando dos hombres llegan a uno?, y de manera ofuscada utilicé mi última carta, le dije: -Profesor le notifico que seguiré el conducto normativo que el reglamento universitario explicita.

Ustedes ¿creen que yo sabía cuál era? Ni idea, en verdad ni idea. Me tocó caminar y caminar de la decanatura a la coordinación académica de mi departamento y posteriormente otra vez a la decanatura.
Después de ese rifirrafe, de ese devenir inocuo entre secretarias que no me escuchaban y coordinadores académicas que me comentaban de sus problemas y no de los míos (¡!) Por fin decidí irme adonde debía ir hacía mucho, a la “pepa” del asunto, al reglamento general de la universidad.

Recordé su link y me encontré con el reglamento de faltas disciplinarias teniendo la “caja de herramientas” para armar una buena acción de apelación, que aparecerá en las próximas semanas en el despacho del profesor. (Para sorpresa de él, supongo, si pensaba que era una simple amenaza)

Pero a que va toda esta carreta que les acabo de echar sobre hechos verídicos y reales.
Aquí es donde entra a jugar nuestro gran autor Pierre Bourdieu. Al categorizar en su libro “Sociología del Derecho” estas situaciones me parece que lo hace con tanta elocuencia que se hace digno de reflexionar.

Al describir Bourdieu el campo jurídico, La visión del campo jurídico que es donde las partes luchan en dinámicas de subordinación-dominación por quien posee el monopolio de normas es necesaria para explicar las distintas relaciones jerárquicas en él, allí donde interactúan y se crean las relaciones entre diferentes actores por sobre quien posee el monopolio de la violencia simbólica, como medio político de control sobre la sociedad.

Estas relaciones de fuerza entre los actores por establecer un posicionamiento jerárquico en el campo jurídico establecen ciertas tensiones entre aquellos doctos en la norma (que participan de su creación y justificación ética, retórica de la autonomía  lo denomina Bourdieu) que se denominan profesionales; y aquellos que asumen una posición pasiva y quienes cumplen el papel de receptores de la norma que se denominan profanos (¿acaso todos los estudiantes?). Todo esto es producto de la escisión de lenguaje común con el lenguaje jurídico. El reglamento no es asequible para quienes no están familiarizados con Derecho.

En tanto se crean dinámicas excluyentes por parte de los profesionales para ir desplazando a los profanos del monopolio de la prescripción normativa por medio de la creación de barreras para los profanos como: la elevación del formalismo jurídico y los procesos (trabas de secretarias, de coordinadores académicos, ineficacia en el procedimiento, etc.) Obligando a los profanos a ser más dependientes de los profesionales.

En resumidas cuentas esto es lo que propone Bourdieu, la escisión entre profanos y doctos es en gran medida provechosa para aquellos que poseen una jerarquización mayor (¿por qué no los profesores?) y los que están subordinados en cierta forma a estos.

Encuentro la mejor manera para desgarrarnos la etiqueta de profanos y es, utilizar el corpus jurídico para entablar acciones de reclamos en terminos de igualdad de condiciones, replanteando en la universidad las relaciones jurídicas docentes-estudiantes… O acaso ¿quiere usted seguir siendo usted un profano?

El Dodo.

Pdta.: Si el Articulo 19 del Relgmaento General de Estudiantes de Pregrado dice “El estudiante tiene derecho a conocer y consultar los diferentes reglamentos, políticas, procedimientos, modificaciones y demás información institucional, así como las consecuencias de su inobsrvancia” ¿Por qué no se establece una clase donde a los estudiantes se nos enseñe el reglamento, con el fin de una convivencia más de derecho y menos de hecho? ¿Acaso los profesionales estarían interesados en disminuir esa brecha?

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