Posteado por: aliciaenelpaisdelasmascarillas | octubre 2, 2010

“Restaurant City”

“Restaurant City”

Nos habíamos puesto la cita casi sin querer con un primo que vivía en la ciudad para hacerle algo a mi tío.

Mi primo era un estudiante, como yo, en una  universidad aquí de la capital. Un buen tipo. Decidimos entre los dos que lo mejor era llevarlo a cenar.

Miramos el abanico de posibilidades y nos decidimos por Usaquén: pintaba perfecto para el plan. Nos encontramos con mi tío y automáticamente nos dirigimos para el restaurante.

Mi tío acababa de llegar del exterior. Era un neurótico y sensato personaje que decidió realizar un exilio voluntario a un país foráneo, estaba radicado allá desde hace mucho tiempo.

Encontramos en las pedregadas calles de Usaquén un lugar que nos llamo la atención, La temática de aquel despampanante lugar era comida gringa. Nos dispusimos a entrar. Apenas lo hicimos notamos que el ambiente que nos invadía era de otro mundo, el restaurante estaba copado de extranjeros y personajes “DISTINGUIDÍSIMOS” de la crema nata citadina, al compás de música house.

Los precios eran altísimos, tenía (o por lo menos ínfulas no le sobraban) una distinción como un restaurante tipo “CHIC”.

Mi tío que venía del extranjero se encontraba más familiarizado con este estilo de restaurantes. Además de ello adoraba lo que todo mortal neurótico también desea: un servicio impecable. Era lo mínimo que exigía por el precio del lugar.

El mesero nos atendió con un tono monótono: -Hola bienvenidos al restaurante, ¿qué se les ofrece?

Todos pedimos hamburguesa; además mi primo y yo pedimos cerveza.

Sin embargo mi tío decidió, viendo el talante del establecimiento, atreverse a pedir un coctel: -Tráigame un ginebra con tónica por favor. Dijo él.

El mesero le respondió de manera displicente y evasiva: -Aquí no tenemos ese tipo de trago.

Después de una breve discusión el mesero y mi tío llegaron a la conclusión de que los ingredientes para la elaboración de dicho plato estaban disponibles, es decir, que no era un trago imposible de realizar.

Entonces mi tío pregunto: ¿existe un problema con prepararme el coctel de esa forma?

El mesero respondió: -No, simplemente no lo manejamos, ese no es nuestro problema. Si no le gusta bien pueda … (señalando la puerta)
En ese momento dio media vuelta y se dispuso a partir hacia una mesa de extranjeros que se veía PROMETEDORA por la propina que podían dejar…

En ese momento mi tío apuntó la siguiente frase: -La lógica de los restaurantes “de caché” en Bogotá es asegurarse de imponer  un filtro VIP basándose únicamente en los precios. De manera que se encargan de hacer saber de antemano que: AQUÍ NO SON BIENVENIDOS AQUELLOS QUE NO POSEAN UNA VISA O MASTER CARD.

Es una manifestación, de las muchas, que evidencian la clara división de la ciudad en los entre poseídos/desposeídos. En un estado cíclico que se repite constantemente a lo largo del norte de la ciudad.

De esa manera los restaurantes se GARANTIZAN de desechar a todo infeliz transeúnte que no cuente con suficiente en sus arcas dinerarias. Esta  barrera DEPURADORA funciona bastante bien (no solo en los restaurantes).

Lo que pasa es que en su afán por atraer a las más óptimas VICTIMAS y desechar tajantemente a las que NO aseguran ser buenos prospectos, ni siquiera se dedican a tener un buen servicio.

Esta última idea la explicaré mejor: después de haber pasado por el purgatorio crediticio lo que sigue es un limbo, no se sabe si el paso trascurrido fue simplemente un REQUISITO SOCIAL para entrar al club de los “bien”, o si está abierta la puerta  a un buen servicio. No se sabe si lo importante es disfrutar el plato y el trago o si por el contrario estás pagando por el derecho momentáneo de portar el nombre del restaurante en tu frente.

Cuando te encuentras en ese difuso y sórdido dilema es porque aquel tamiz depurador ha servido a la perfección, el trabajo está hecho.

En resumidas cuentas, EL PRINCIPAL OBJETIVO ES EXCLUIR Y (si queda tiempito) DESPUÉS SERVIR. Así es como funciona la cosa aquí.

Después de lo que me dijo mi tío pensé: Restaurantes para excluir, cines para excluir, bares para excluir…  me pregunto ¿dónde quedan los restaurantes para comer, los cines para disfrutar y los bares para divertirse?… ¿Existe un recodo de Bogotá que aún no se rija por aquel deleznable filtro “VIP”?

El dodo

Posdata: Procurador, Procurador ¿Dónde estás que no te veo?… será que andás por el Ubérrimo absolviendo a los paracos y haciendo constantes agujeros… ¿La justicia no tiene ningún ángel de la guarda?

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Responses

  1. No “todo mortal neurotico” precisa de un “servicio impecable” ni la exigencia de este tiene que coincidir con la diagnosis de la neurosis…a pesar de que su estilo me esta gustando mas cada vez (ojala pronto me guste mucho) lo invito a recordar que su tio no quiere un servicio “impecable” sino justo y profesional, donde el cliente pueda vivir el ritual fantastico de compartir con los suyos la coincidencia agradable de un encuentro
    , De un buen plato, de un servicio decente y de un buen ambiente. El asunto de Bogota es que el mal servicio (servicio nefasto se diria en Mexico) es tan brutalmente obvio y arrogante que se convierte en la parte mas memorable de la velada. La falta de entranamiento
    y la manera inmoral y condecendiente con que los propietarios tratan y remuneran a sus funcionarios, no les da a estos ultimos el minimo incentivo para dar un buen servicio. Bogota que ahora esta adquiriendo un nivel de reconicimiento internacional en medios de turismo muy solidos, tiene mucho que perder con la falta de buen servicio y de sentido comun que afecta a sus centros gastronomicos. (Con algunas excepciones, por supuesto)

  2. No “todo mortal neurotico” precisa de un “servicio impecable” ni la exigencia de este tiene que coincidir con la diagnosis de la neurosis…a pesar de que su estilo me esta gustando mas cada vez (ojala pronto me guste mucho) lo invito a recordar que su tio no quiere un servicio “impecable” sino justo y profesional, donde el cliente pueda vivir el ritual fantastico de compartir con los suyos la coincidencia agradable de un encuentro
    , De un buen plato, de un servicio decente y de un buen ambiente. El asunto de Bogota es que el mal servicio (servicio nefasto se diria en Mexico) es tan brutalmente obvio y arrogante que se convierte en la parte mas memorable de la velada. La falta de entranamiento
    y la manera inmoral y condecendiente con que los propietarios tratan y remuneran a sus funcionarios, no les da a estos ultimos el minimo incentivo para dar un buen servicio. Bogota que ahora esta adquiriendo un nivel de reconicimiento internacional en medios de turismo muy solidos, tiene mucho que perder con la falta de buen servicio y de sentido comun que afecta a sus centros gastronomicos. (Con algunas excepciones, por supuesto)

    J.M. Montoya

    • Creo que sus observaciones complementan y encajan perfectamente el articulo.
      Son oportunas. Seria como un fedes erratas de mi articulo.
      El dodo.

  3. Dodo:

    La reacción del mesero puede estar sujeta a distintas causas tales como la forma de vestir del cliente, la manera de sentarse, de hablar, de llamarlo para tomar el pedido e incluso por el tipo de comida o bebida que pida… No justifico de esta forma, la actitud del mesero, pero doy posibles respuestas a este tipo de actitudes. Por otra parte, mi querido Dodo frente a un acto de irrespeto como éste, la única acción a la cual debe someterse el cliente es a la de hacer valer sus derechos como tal. ¿Cómo es posible que no existan quejas? el dueño del restaurante?… a él hay que recurrir. Además no hay que generalizar… no todos los restaurantes que se rigen bajo esos parámetros… tienen ese tipo de servicios!…

    • es cierto que no es una regla inamovible ni inmutable, lo importante aquí es caracterizar una stuación, dentro de muchas posibilidades, que ocurrió.
      Con respecto a la actitud del mesero estoy de acuerdo con ud en torno a que pueden existir innumerables variables que afecten el comportamiento de este, aquí estamos tratando desde un juicio subjetivo como el mio, el mesero tendria otro y eso seria interesante también.
      Por último pienso que es clave ver el articulo en clave de descripción y critica sociológica, depronto las acciones a tomar (como la queja al duenho del restaurante) debió hacerse y canalizarse de manera idonea, sin embargo, este blog no tenia como motivo eso.
      Gracias por sus opiniones!

  4. Creo que sus observaciones complementan y encajan perfectamente el articulo.
    Son oportunas. Seria como un fedes erratas de mi articulo.
    El dodo.

  5. Por aparentar y navegar en la popularidad de los “grandes” restaurantes bogotanos, todos nos convertimos en neuróticos. Porque neurótico no es sólo el impulsivo y acelerado, también lo somos los que postergamos actitudes y actos. Además el problema no es sólo de ese restaurante, es de muchos. La culpa la tienen cada uno de los comensales que no exigen buen servicio y buena atención.

  6. Me gusta mucho como estas escribiendo, esta muy entretenida la lectura, aunque me parece que deberías investigar un poco mas el mundo de los restaurantes en Bogotá, pues hay algunos que reúnen mejores características.

  7. Me parece muy interesante la critica, pero creo que toca tener en cuenta, que este pobre muchacho, el mesero,quizas no tenga la culpa, este debe ser una persona de muy bajos recursos, que no tiene mas camino, que trabajar en un sitio como este, donde seguro no dejarian a entrar a una familia humilde, como la de el..me parece que mas que reclamar un buen servicio, se debe reclamar un trato justo como lo deberia tener cualquier persona que quisiera entrar a un restaurante, la culpa no es del muchacho, es de nosotros mismos que hemos permitido que en lugares como estos, se excluyan a cierto tipo de gente.
    O diganme ¿Quien no se ha sentido incomodo, porque una persona, que no va acorde a la vestimenta o al estrato; de los que acostumbran a entrar, ingrese al restaurante o al bar donde ustedes estan? Les digo la verdad yo si me he sentido asi, y me averguenzo de estas actitudes..y me pongo a pensar ¿Quien soy yo para decidir quien entra a un lugar o quien no? ¿Dios?


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