Posteado por: aliciaenelpaisdelasmascarillas | marzo 4, 2011

San Andrés, Providencia y Santa Catalina

¿De aguas azules y gentes de mar a oscuros verdes petróleos y sangrientos rojos del sicariato?

Hace unos días aterricé en el Puente Aéreo capitalino luego de un mes y medio escudriñando entre arrecifes y raizales de las islas de Providencia y Santa Catalina. Aunque esta no es la primera vez que me enfrento a esa confusa sensación de “salir” de las islas y “volver” a Bogotá (son ya 10 años los que llevo sumergiéndome en estos trozos de Caribe Insular entre lecturas, elaboración de estudios y artículos académicos, además de trabajar con pescadores artesanales de las islas por algo mas de un año -2003- y de estrechar los lazos con las gentes de esta sociedad), si es la primera vez que regreso con un profundo sentimiento de desasosiego que por momentos ha llegado a tomar matices de impotencia.

De ahí que decida buscarle la delantera a esas angustiosas emociones para abrirle la puerta a la escritura, a la denuncia y por supuesto a que todos ustedes conozcan la situación que se vive en el archipiélago lejano. Y digo lejano, por que a pesar de los atropellos que crecen en este territorio insular, en el continente es poco lo que se dice sobre las alarmantes situaciones que allí se viven.

La idílica imagen que tenemos todos de las playas de San Andrés

 

Por un lado, el narcotráfico con sus horrendas lógicas y la ley del miedo empieza a apoderarse de San Andrés, donde se vuelve común que cada cierto tiempo se repartan listas de quienes serán asesinados así como panfletos en los que se amenazan miembros de la población. Pero todo esto no sólo ha quedado en papeles atemorizantes, durante este mes y medio que estuve en Providencia y Santa Catalina, semanalmente llegaban noticias informando que, de nuevo, en San Andrés habían matado otro par de personas por ajustes de cuentas relacionados con narcotráfico.  Y en las conversaciones cotidianas con la gente de las islas, muchas veces se mencionaba que desde noviembre del año pasado hasta el mes de febrero ya se habían matado a mas de 20 personas, muchas de ellas jóvenes.

Droga colombiana que ha sido incautada

Uno de esos días, un raizal de Providencia me preguntó “¿Cómo es que ‘ustedes’ (refiriéndose a los ‘pañas’ –modo en que los raizales denominan a la gente del continente colombiano) le dicen a esa gente que le pagan para matar gente”, a lo que respondí “sicarios”, mientras el hombre me interrumpía para concluir en un español con un profundo acento del inglés criollo (creole) que se habla en las islas “eso, eso… bueno, esas gente sicarias están entrando a la isla y nos están matando. La semana pasada encontraron una bolsa con el cuerpo de un sanandresano”.

Siniestras palabras como “sicarios” empiezan a introducirse en el lenguaje raizal, mientras la sangre tiñe la arena delineando el miedo. Eso es lo que dolorosamente esta sucediendo en San Andrés, el gran “paraíso turístico de ‘nuestro’ caribe insular”. Ese del que poco se habla porque seguramente se asume que se afectaran las cifras de utilidades por la visita de turistas, pero ¿dónde queda la población que allí reside?, me preguntaba una vez mas hace unos días mientras mis piernas temblaban luego de pasar por una calle del centro de San Andrés donde diez minutos antes habían matado, a plena luz de la mañana, a una persona “disfrazada de turista” -comentaban algunos curiosos.

Pero al parecer no es sólo la arena la que se tiñe de rojo, sino que el mar caribe de los cayos del norte (cercanos a Providencia y Santa Catalina), puede llegar a colorearse de un oscuro verde petróleo en los próximos tiempos. Pero no sólo se trata de “pigmentación” oceanica, se trata de pérdida de innumerables recursos marinos, muerte de los ecosistemas y los arrecifes, contaminación, malformaciones congénitas futuras y drásticos impactos culturales, sociales y económicos para la población insular, que finalmente será a corto, mediano y largo plazo la menos favorecida.

Luego del los llamados y solicitudes de varios miembros de la población civil, entidades, organizaciones sociales, ONGs, etc., entre los que se presentaron derechos de petición requiriendo información al gobierno nacional respecto a las intenciones de exploración petrolera en el Archipiélago, así como cartas con innumerables firmas dirigidas al propio Presidente Santos pidiendo aclaraciones sobre el tema y exigiendo que este tipo de actividades no se adelante en la región insular, hubo claridad en que efectivamente la Agencia Nacional de Hidrocarburos (ANH) ya había adjudicado dos bloques para exploración y explotación de hidrocarburos en áreas comprendidas dentro de la Reserva de Biosfera Seaflower.

Recordemos que las islas de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, al igual que las zonas donde se pretende adelantar la exploración sísmica hacen parte de la Reserva de Biosfera Seaflower, la cual fue declarada por la UNESCO en el año 2000 precisamente por ser un área clave de la biodiversidad mundial y por albergar, entre otras, el tercer arrecife coralino mas grande del planeta y uno de los mejores conservados. De hecho, éste arrecife constituye mas del 70 por ciento del total de arrecifes coralinos de Colombia,  en un mundo en el que los arrecifes son parte de la historia para muchos países.

Pero recordemos también, y sobretodo, que en las áreas cercanas a la zona de exploración en cuestión, vive una población raizal que de acuerdo con la Carta Política de 1991 constituye una minoría étnica, la cual debe gozar de un tratamiento especial que permita garantizar la protección de sus derechos, su cultura, su identidad y su pervivencia. Una población anglo-afrocaribeña, de lengua criolla y una profunda tradición pesquera con la cual consiguen su sustento desde tiempos inmemoriales, y que dicho sea de paso, se ha visto afectada a lo largo de los años porque su labor artesanal se enfrenta a la desenfrenada pesca de barcos industriales colombianos, jamaiquinos y hondureños -principalmente, haciendo que el recurso pesquero sea cada vez mas escaso.

Además, de acuerdo con la Constitución de 1991, el Convenio 169 de la OIT (Ratificado por Colombia mediante la ley 21 de 1991) y demás jurisprudencia que de allí ha resultado en materia de grupos étnicos, el derecho a la participación de este tipo de sociedades en los procesos y decisiones que los afectan debe ser salvaguardado de manera fundamental. Uno de los principales mecanismos para garantizar la participación a la vez que los derechos fundamentales, individuales y /o colectivos de los grupos étnicos es la Consulta Previa Informada, la cual es un requisito para la realización de proyectos dentro de sus territorios, la expedición de actos administrativos y el impulso de iniciativas legislativas. Y este procedimiento tampoco ha sido adelantado con la población raizal en el caso del proyecto de exploración petrolera que pretende adelantar la ANH.

Aduciendo algunos de los argumentos que aquí se exponen y muchos otros como la protección de los derechos colectivos a un ambiente sano y el equilibrio ecológico de la Reserva de Biosfera Seaflower, Coralina (Corporación para el desarrollo sostenible del Archipiélago –Corporación Autónoma Regional de las islas) entabló una Acción Popular en contra de la ANH solicitandole que se abstenga de iniciar cualquier actividad o contrato de exploración, prospección, explotación o producción de hidrocarburos en la Reserva de Biosfera Seaflower.

Si bien mediante la Acción Popular se logró que la ANH suspendiera la suscripción de contratos para exploración y producción de hidrocarburos en las áreas que habían sido asignadas dentro de la Reserva de Biósfera, estamos hablando de una acción temporal y no definitiva como debe ser. La ANH afirma que la suspensión se mantendrá hasta que las autoridades ambientales se pronuncien sobre las condiciones necesarias para realizar actividades en las áreas asignadas, y que se reunirá con la comunidad isleña para ‘comunicar’ el alcance de las actividades que se pretenden adelantar, a la vez que organizará foros técnicos para ‘explicar’ el tipo de medidas que se tomarán para salvaguardar el medio ambiente.

En pocas palabras ni la palabra ‘consultar’ a la sociedad raizal aparece por ningún lado, ni mucho menos hay algún tipo de intención de detener definitivamente el proceso y excluir totalmente al área marina de la Reserva de Biosfera Seaflower de las actividades de exploración y explotación de hidrocarburos. Faltaba mas que todo el esfuerzo del ex presidente Uribe durante sus largos años de gobierno por “re-organizar” y facilitar la explotación minera y petrolera en el país con su famosa “Ronda Colombia 2010” (el ofensivo plan petrolero que oferta  mas de 170 bloques petroleros a las multinacionales), se pudiera venir abajo tan fácilmente.

¿Qué pasará entonces con las islas y su población? Me pregunto yo y se preguntaba una amiga providenciana cuando me decía “nosotros vivimos en unas islas, i, ese, ele, a, ese (I-S-L-A-S), ¿eso te dice algo?, i, ene, ese, u, ele, a, ere (I-N-S-U-L-A-R), poca tierra separada por kilómetros de agua. Aquí no es como en el continente, allá en esa amplísima tierra si en tu región no se produce pescado se trae fácil, económica y rápidamente de otra región que si tenga pescado, aquí te fregaste. Aquí si no producimos lo mínimo para vivir nos fregamos. Ya lo vemos, lo que viene en los barcos a surtir los supermercados es carísimo y además de eso las frutas, las verduras y cosas de ese tipo que llegan, en las plazas en Bogotá las regalarían porque llegan reviejas, y aquí las cobran carísimas. Entonces no podemos correr riesgos, si se meten aquí a sacar petróleo, por más esfuerzos que se hagan se va alterar el ecosistema con los sonidos y los estruendos sísmicos, y se van los peces, las langostas, el caracol, las tortugas, todo, y nosotros nos quedamos… y nos iremos muriendo de hambre y si no del dolor de ver como nuestro mar de los siete colores se vuelve de un solo tono oscuro y denso”.

La marea sigue revuelta entre rojos y verdes oscuros. Esta en nuestras manos hacer algo por rescatar los siete colores del océano insular y por apoyar la pervivencia del pueblo raizal, isleño y residente que habita en las islas.

Camila Rivera González

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: