Posteado por: aliciaenelpaisdelasmascarillas | octubre 3, 2011

Latinoamérica, la última canción de Calle 13

Latinoamérica, la última canción de Calle 13

 

La última canción de Calle 13 ha sido un boom mediático. Varios periódicos la han colgado en la versión online de sus páginas principales. Muchísimos de mis contactos en Twitter la “tuitearon” y no faltaron los que la colgaron en Facebook.

Latinoamérica, la séptima canción del último disco de Calle 13, Entren lo que quieran, cuenta con la colaboración de Totó la Momposina, de la brasilera Maria Rita y de la ministra de cultura peruana Susana Baca. Además, ya está nominada al Grammy Latino. El video fue filmado en Perú y las imágenes del video son verdaderamente preciosas

Ahora, justamente a las imágenes es que me quiero referir. El video, pegado arriba, hace una secuencia de diferentes paisajes, rostros y lugares del continente. Son todos paisajes exóticos y que, a los que vivimos y crecimos acá, no dejan de evocarnos “lo nuestro”, de recordarnos un hogar, una infancia, un viaje, una identidad, identidad que justamente se basa en ser infinitamente diversa.

La letra de la canción, por su parte se refiere a las múltiples injusticias “de las que ha sido víctima esta tierra”:

“Soy lo que dejaron, soy toda la sobra de lo que se robaron. Un pueblo escondido en la cima, mi piel es de cuero por eso aguanta cualquier clima. Soy una fábrica de humo, mano de obra campesina para tu consumo”

Evoca, también un montón de cosas de las que, con razón, no sentimos orgullosos, obras literarias, goles famosos… Y al final de ver el video y escuchar la canción uno termina con el pecho hinchado de patriotisimo, la cara pintada con una bandera y con toda la intención de salir a luchar lanza en ristre contra todo el que se oponga contra nuestros campesinos con sombrero.

Todo esto es bueno, no lo dudo. Nada como sentirse parte de algo para defenderlo, protegerlo, cuidarlo (ese es de pronto el problema con nuestros espacios públicos…) pero creo que esconde una realidad y una filosofía, y una concepción de nosotros mismos,  que es sumamente egoísta, quizás, y equivocada.

Latinoamérica retrata pueblos con calles despavimentadas y polvorientas, que me atrevo a decir desde ya y sin conocerlos que con toda seguridad no tienen acueducto, no hay una universidad, el hospital no tiene los mejores equipos y la gran mayorías de las casas tiene piso de tierra pisada, no de baldosa y mucho menos de madera.

Las caras que retrata el video son las nuestras, si, pero son caras que viven en condiciones dificilísimas, en selvas húmedas y sin soñar con aire acondicionado. Son caras que me encanta reconocer, pero son caras de las que no querría ser dueña.

Ahí es donde creo que está nuestro culturalismo egoísta. Creo que peleamos por lo equivocado: por proteger las alpargatas a veces pecamos y evitamos que lleguen a las altas montañas los tenis Nike con cámara de aire, tenis que yo considero imprescindibles para salir a correr porque sino de verdad que me ampoyo. Por proteger las hamacas, sacrificamos llevar una sábana de muchos hilos de algodón (¡y en tierra fría un edredón!) Por proteger la minería ambiental en un pueblo perdido en el chocó, se nos olvida que esos mineros sonrientes no tienen sisben, no van al colegio y son muy probablemente parte del 25% de la población analfabeta. Para mi, snob por naturaleza, que no me hubieran mostrado nunca una buena novela habría significado el fin.

Me dirán, de pronto, que son unas por otras. Y sí, de acuerdo. Pero se trata de que cada cual pueda elegir, no nosotros los que vivimos en las ciudades y somos mal que bien privilegiados y nos enorgullecemos de preservar nuestra cultura pero allá en el campo, acá en la ciudad todos bien cómodos – y eso. (Hágame el favor, qué más privilegiado que poder bloggear en Latinoamérica o en Colombia, donde una quinta parte de la población es analfabeta). En Suecia, ese campesino que uno ve todo crespito y con la nariz roja es la máxima expresión de lo autóctono pero yo puedo jurar que tiene salud y educación garantizada y ni hablar de calefacción en su casa.

Entonces, por si queda la duda, si, muy orgullosa de ser colombiana, como decía la canción de alguna gaseosa. Pero no porque seamos la maravilla. Más bien porque a mi la vida me ha dejado escoger – como a Residente. Pero de ahí a afirmar que estamos hechos, falta mucho.

Estaremos hechos cuando todas puedan escoger si andar de morral o de mochila y, garantizado, varios escogeremos la mochila, por puros románticos.

Oruga

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